Yoani Sánchez
ni a favor, ni en contra
Este no es un blog a favor o en contra de Yoani Sánchez (YS). Su persona nos es indiferente. Es un blog que pretende analizar seriamente, sin recurrir a la burla, la manipulación y la descalificación -tan comunes en los análisis castristas y de quienes envidian el éxito de Generación Y-, el fenómeno mediático en que se ha convertido la bloguera, quiénes y cómo lo han propulsado, así como el daño que pudiera estar causando a la naciente sociedad civil cubana. ¿Es o no YS una operación de la Seguridad del Estado? ¿Por qué otros blogueros residentes en Cuba no reciben el apoyo y la promoción de los que ella se beneficia? ¿Cuál es el secreto de la omnipresencia de YS, que parece estar en todas partes al mismo tiempo? Estas y otras preguntas serán respondidas en nuestro espacio.
sábado, 9 de octubre de 2010
Yoani Sánchez y la denuncia bumerang
Un “pajarito azul” acaba de enviarme las siguientes tres observaciones en forma de actos, que de seguro alimentarán las sospechas de los detractores de Yoani Sánchez (YS).
Primer Acto. Sube el telón.
YS publica en varios sitios públicos de Internet, empezando por su propio blog, una manual de instrucciones para conectarse a Twitter desde un teléfono móvil en Cuba. Nadie entiende por qué, ya que se supone que quienes necesitan ese tipo de información son los cubanos residentes en Cuba, no los exiliados ni los extranjeros. Baja el telón.
Segundo Acto. Sube el telón.
Pocos días después, YS protesta enérgicamente en Twitter, desde el primer momento, por la interrupción del servicio del propio Twitter a través de teléfonos móviles en Cuba. Tanto da que otros tuiteros se solidarizan con ella y la apoyan. “Seguimos sin poder enviar tweets por SMS desde #cuba. Si Twitter no resuelve este problema rápido estaremos sin voz”, dice YS. “Un pajarito azul me ha dicho que en breve Twitter se pronunciará sobre nuestra imposibilidad de publicar por sms”, dice YS. Alimentada por la insistencia de YS, la hipótesis de que el régimen cubano está censurando la cobertura a través de SMS de los tuiteros no oficialistas, cobra fuerza. Baja el telón.
Tercer Acto. Sube el telón
El régimen castrista reacciona inmediatamente denunciando una campaña mediática en su contra y el “bloqueo” a Cuba. Twitter se pronuncia y aclara que el problema es de la casa. Se restablece el servicio. Un artículo titulado “Fracasa campaña contra la Isla: Twitter reconoce que bloqueó a Cuba”, publicado en la web Cubadebate, termina diciendo: “La realidad es que en menos de 24 horas se desinfló la nueva campaña para presentar a Cuba como enemigo de la Internet. La mentira tiene piernas cortas y “toda la historia (de Bilbao y compañía) es una falacia”, escribió un lector en Havana Note. “Es increíble -añadió- cómo el Imperio bloquea a Cuba y luego la acusa de las consecuencias. Es como negar alimentos a un hombre y después culparlo de tener hambre”.
Baja el telón y todo es ganancia neta para el régimen de los hermanos Castro.
Una, dos, tres, muchas Yoani
La difusión alcanzada por mi anterior artículo sobre la bloguera cubana Yoani Sánchez, y algunas críticas a causa de mi empleo de seudónimo y otro tópicos tratados en ese texto, me obligan, como suele espetarme un amigo cubano, a “recurvar”. Así que aquí estamos de nuevo, gracias a la deferencia de escritores y bloggers como Zoé Valdés, quien valientemente lo ha publicado en su página –no todo el mundo se atreve— e injustamente ha debido soportar las acusaciones infundadas de que es ella quien está detrás del análisis. A la autora de La Nada Cotidiana, a todos ustedes, mi agradecimiento.
Pero vayamos al grano. Firmo con seudónimo porque, insisto, me solidarizo con algunos colegas exiliados. Es, antes que todo, un gesto simbólico de solidaridad con aquellos amigos cubanos que temen airear sus inquietudes sobre el particular, a sabiendas de que criticar a Yoani puede complicarles la existencia. Nadie quiere verse señalado con un dedo, y este es precisamente uno de los síntomas más preocupantes del fenómeno Yoani, que sus críticos temen verse señalados con un dedo. Y firmo con seudónimo porque en definitiva pierdo más que gano involucrando mi rúbrica en un asunto que, como muchos seguramente aducirían después, en mi condición de extranjero no me concierne.
Se ha insistido en que intento culpar a Yoani Sánchez de la saturación noticiosa y logística de la que se beneficia. Absolutamente falso. Nunca he culpado a la blogger, y subrayé en el artículo en discusión que reconozco sus méritos. Se me ha acusado hasta de calumniador, pero el objetivo del análisis era revelar la miopía de una parte del exilo cubano y los medios de prensa internacionales, en ningún caso fustigar a la Sánchez. No se me puede acusar de haber intentado enlodar la figura de la comunicadora con especulaciones ni teorías conspirativas, y eso que en la trayectoria de Yoani sobran elementos para desviarnos por ese “mal camino”. La meta nunca fue desacreditar la labor de Yoani, sino poner en evidencia la desastrosa estrategia mediática y política del exilio cubano y de muchas organizaciones en el exterior de Cuba, que se han quedado girando, como hipnotizados, alrededor del árbol, sin descubrir que más allá hay todo un bosque.
¿Por qué ha sido únicamente Yoani la reportera estrella tras los acontecimientos de los últimos meses en Cuba, en los cuales la oposición ha sido protagonista? ¿Por qué fue únicamente ella la que pudo filmar y enviar fuera el video de la entrevista a la madre de Orlando Zapata, tras la muerte del opositor? ¿Por qué fue ella nuevamente, únicamente ella, la que grabó los últimos minutos de la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, en el hospital de Santa Clara? ¿Por qué fue otra vez únicamente ella la que pudo sacar los videos de Banes donde Reina Luisa Tamayo y su familia son hostigadas con un cerco que les impide visitar la iglesia y el cementerio? ¿Casualidad? ¿Confluencia de los astros? No olvidemos el detalle de que para ejecutar todas esas acciones no se necesita talento particular ni inteligencia superior, sólo recursos inmediatos, apoyo logístico y una posición de privilegio mediático, herramientas de las que la inmensa mayoría de los blogueros y periodistas independiente carece, a excepción de Yoani. Es Yoani en exclusiva la que ha podido hacerlo porque es Yoani, casi exclusivamente, la que acapara la atención del universo exterior, en su condición de blanco privilegiado de sus apoyos materiales y promocionales. Y esto no sólo es injusto para con los demás blogueros residentes en la isla, muchos de los cuales han demostrado una calidad y una capacidad de trabajo por lo menos similares a los de Yoani. Es injusto y además torpe, contraproducente. Se están repitiendo en Yoani los esquemas de promoción y actuación que tradicionalmente han hecho del personalismo el norte de la política en nuestras naciones, en lugar de extender la atención y el apoyo hacia los cuatro puntos cardinales del movimiento bloguero, sin favorecer especialmente a nadie.
Hace rato es tiempo de comenzar a promover, en grande, a otros informadores además de a Yoani. Es así como se extiende y afianza la sociedad civil, embrión de la democracia, no personalizando la alternancia, no repitiendo al viejo cuento del Mesías, del Comandante en Jefe. A Luis Felipe Rojas, por ejemplo, escritor, magnífico bloguero (detenido este lunes por la Seguridad del Estado, por cierto) apenas se le menciona. ¿Por qué? ¿Porque es hombre? ¿Porque es negro? ¿Porque es oriental? ¿Por qué no se desvían más recursos hacia donde, en buen cubano, de verdad está la candela? No pudo ser más claro Rojas en su blog Cruzar las alambradas, en su último post (S.O.S) publicado: “Es una lástima, no me cansaré de repetirlo, que las grandes y lustrosas agencias de noticias internacionales hospedadas en La Habana no se den un salto hasta Oriente, al corazón del horror en Cuba”.
Hablando con absoluta franqueza, lo que han provocado los medios de prensa internacionales, los lobbies y ese exilio que criticaba arriba –y no pretendo generalizar— con su desmedida preferencia por Yoani, su profusión de premios, sus libros editados, sus ayudas, su logística teledirigida, etc., es atrofiar, desvalorizar a la nueva hornada del movimiento blogger en Cuba. Como decía la bloguera Alana en razón del tema (y debo decir que ella entendió a la perfección mis inquietudes), si mañana Yoani desaparece, es encarcelada o secuestrada, o sufre alguna clase de chantaje o percance, Dios no lo quiera, el movimiento blogger quedaría prácticamente descabezado. Y no porque la archipremiada blogger sea imprescindible, sino porque desde fuera de Cuba, caprichosamente, se han concentrado todos los medios, influencias y conexiones en su exclusiva persona, mientras los demás blogueros han quedado relegados a un papel de segundones, algunos incluso obligados a sobrevivir bajo su falda.
Permítaseme entonces, en la línea de este último párrafo, cerrar con una autocrítica: el título de mi artículo anterior, es cierto, no era el más adecuado. No es un relevo lo que necesita Yoani, ni nosotros, ni la causa de la libertad. Son, como me reprochaba un lector de ese texto, muchas Yoani lo que necesitamos. Aunque para lograrlo dejemos de favorecer artificialmente a Yoani. La democracia se construye entre todos, y beneficia a casi todo el mundo, o no se construye. Ya es hora de halar parejo.
Buscando el relevo de Yoani Sánchez
Hace tiempo me preocupa el fenómeno de la bloguera Yoani Sánchez. Como experto en asuntos cubanos que me considero, aunque sin mayores ínfulas, casi desde el principio seguí y apoyé sin fisuras su desempeño periodístico; es indudable que Yoani puede considerarse la pionera del movimiento blogger independiente dentro de Cuba, y este es un detalle que no debe ser pasado por alto.
Sin embargo, los tiempos han cambiado. Todo evoluciona. La emergencia de otros muchos blogueros residentes en Cuba, no oficialistas o que se oponen abiertamente al sistema comunista impuesto por los hermanos Fidel y Raúl Castro, ha abierto la escala de matices y enriquecido de manera considerable el movimiento blogger dentro de la isla. Ya no es sólo Yoani la que envía sus posts al exterior; ya no son los post que Yoani envía al exterior los más novedosos, audaces o atractivos. Una segunda generación de blogueros, en la que sobresalen nombres como Claudia Cadelo, Orlando Luis Pardo o Luis Felipe Rojas (esquinado y en materia de promoción discriminado en su natal Holguín), por mencionar sólo algunos ejemplos, ha tomado el relevo y “subido el nivel”, si me permiten utilizar el coloquialismo habitual en la mayor de las Antillas.
Para mi sorpresa, ante el fenómeno de esta nueva generación de blogueros, que en algunos casos ya roza los dos años de actividad, no ha habido una reacción entusiasta por parte de la comunidad cubana en el exterior ni de los medios internacionales. Se echa en falta para ellos una cobertura promocional y de apoyo directo como la que se le ha brindado a Yoani en los últimos cuatro años, y esto me parece sumamente perjudicial para el futuro cubano. Otra vez estamos contribuyendo a sentar bases para el caudillismo que tanto daño ha hecho a nuestras repúblicas, otra vez el personalismo secuestra el lugar que debería ocupar la sociedad civil en las personas de sus diversos integrantes. En vez de contribuir a expandir y diversificar el movimiento blogger en la figura de cada uno de sus miembros, o al menos de los más destacados, la comunidad en el exterior continúa concentrando sus apoyos, materiales, mediáticos y de relaciones públicas, únicamente en Yoani Sánchez, centrando en ella toda la cobertura, casi todos los premios y publicaciones y prácticamente toda la logística. Intentan convertirla en una especie de contrapartida de Fidel Castro sin entender que lo que necesita la futura democracia cubana no es más personalismo ni más líderes únicos, sino más repartición de poder e influencia, más diversidad, más pluralismo. No es que Yoani no tenga méritos, que los tiene; es que éstos han sido sobredimensionados mientras, interesadamente, o por los menos de manera miope, en general se ignoran los méritos de los otros bloggers dentro de Cuba. Todo pasa por ella, y así los demás blogueros se ven obligados a sobrevivir bajo su falda, creándose una relación de dependencia, artificialmente viciada.
En los últimos seis meses, la sobrepromoción a la figura de Yoani sufre un duro revés con el protagonismo de la vieja oposición cubana, la que siempre ha estado allí, que reverdeció laureles tras las huelgas de hambre de Orlando Zapata y Guillermo Fariñas, y la audacia sin par de las Damas De Blanco. ¿Y qué sucede entonces? Pues que de pronto, casi milagrosamente, es nuevamente Yoani la que se adueña de los focos, brindándole una cobertura prácticamente en exclusiva a estos eventos, ella que siempre se había mantenido al margen de las actividades opositoras. ¿Por qué, cómo es posible? Pues por razones idénticas a las que señalaba con anterioridad: la desproporcionada promoción y la concentración de toda la logística (dinero, medios técnicos, etc.) en manos de esta muchacha. Los otros blogueros y periodistas independientes habaneros, mucho menos los orientales como Rojas, no contaban con los recursos necesarios para viajar a Santa Clara y cubrir en vivo, trasmitiéndolos a Twitter y otros sitios de la Red, los últimos minutos de la huelga de Fariñas, por ejemplo.
Tan lejos ha llegado el fenómeno de la sobrepromoción de Yoani, que incluso algunos amigos cubanos me han confesado que no se atreven a criticar la desmesura por temor a que caiga sobre ellos sabe Dios qué sospechas, y peligre su credibilidad como opositores o comunicadores anticastristas, dentro y fuera de Cuba. Es por eso que firmo con seudónimo este llamado a la sensibilidad de los medios internacionales y del exilio cubano, en solidaridad con ellos y en apoyo a los demás bloggers dentro de la isla. Yo tampoco quiero que me señalen con un dedo y, definitivamente, el fenómeno Yoani Sánchez ha comenzado a hacer más daño que bien a la causa de la libertad.